Así se llamaba la conferencia que Barbara Oakley daba el miércoles 9 de octubre en ESIC. Y sin dudarlo, Gema Aguado y yo mismo nos apuntamos. Merecía la pena.

Primero porque la ponente está considerada como la mayor experta del mundo en sistemas de aprendizaje, ejerciendo como profesora de la Universidad de Oakland. Segundo porque estamos empeñados en aprender cómo se aprende, para poder facilitar dichos procesos en nuestros alumnos.

Nuestro colegio es un centro educativo con una larga trayectoria en enseñar muy bien, pero es imprescindible, en el momento actual, conocer cómo se aprende mejor, ya que los colegios deben tender a ser centros de aprendizaje para todos.

De la ponencia destacamos dos ideas de las muchas expuestas.

La primera, muy interesante, fue la explicación en base científica, de los modos focalizado y difuso de pensamiento y aprendizaje. Dos modos en los que nuestro cerebro no puede estar al mismo tiempo, pero que se complementan y hay que saber respetar para aprender mejor.

El focalizado o enfocado permite retener detalles importantes, entiende conceptos nuevos y resuelve problemas difíciles. En el modo difuso se combinan ideas y conceptos nuevos con otros preexistentes y generan un aprendizaje más sólido un mejor entendimiento y mayor conocimiento.

El enfocado es ponerse a estudiar, el difuso es levantarse a dar un paseo, preparar un té o hacer deporte. Recomendación, fraccionar los tiempos focalizados cada 20-30 minutos e intercalar tiempos difusos. Prueba con la técnica del Pomodoro.

La segunda fue la necesidad de TIEMPO para aprender. Las neuronas deben desarrollar nuevas conexiones para facilitar la creación de redes de pensamiento. Esto se produce especialmente durante la noche, mientras DORMIMOS. ¡Que importante es dormir para aprender! Cuidar nuestro descanso e incluso nuestra dieta es un facilitador indispensable del aprendizaje.

La ausencia de tiempo para aprender (no de sueño), sino del tiempo disponible entre contenido y contenido, para procesarlo y construir aprendizajes sólidos deben hacernos reconsiderar nuestros ritmos de enseñanza.

Una experiencia de la que hemos aprendido mucho y que queríamos compartir con vosotros.

Gema Aguado y David Pérez Villena